Saliendo de Ohanes hacia el refugio de La Polarda a más de 2000 metros de altura, pudimos disfrutar de unos paisajes increíbles, muchas veces viendo las nubes por debajo, y pasando por castaños centenarios, pinos carrascos, servales y nogueras.
El sendero de bajada a Ohanes, requiere algo de técnica, pero está mejor a como lo recordaba. Es terreno agreste, y se pasa por ruinas de antiguos cortijos de pizarra y terrazas de cultivo tradicionales, con vistas sobre el Valle del Río Chico y la Sierra de Gádor.
Terminamos hidratándonos en el bar Patry de Ohanes, un bar de los de siempre sin ser "gastro" o "neo", y sin suplemento o sorpresas en las tapas.

































































